Bonus: Jax POV

3.12.14

Sección del blog donde se compartirán escenas eliminadas, extras o POV de los libros de la Autora.

Escena de Breathe contada por Jax


La nueva empleada


La puerta se cerró en silencio detrás de la rubia preciosa, que al parecer trabajaba en mi cocina. Cómo en el mundo se las había arreglado para conseguir la Sra. Mary a contratarla y hacer alarde de ella delante de mi madre estaba más allá de mí.

—Ella no es atractiva. Necesito hablar con Mary sobre su contratación de una chica tan joven. ¿Hizo algunos avances durante la comida? —Mi madre a menudo olvidaba que ya no la necesitaba para tomar decisiones sobre mi casa de verano. La chica no iba a ninguna parte. Deshacerse de ella, probablemente sería una buena idea, pero no me atreví a hacerlo. Era obvio que ella no estaba aquí para llamar mi atención. Me había pasado la mayor parte de la última hora tratando de conseguir su atención, no al revés.

—Déjala en paz. Ella no me ha mirado excepto para servir la comida. Si siento que se está convirtiendo en un problema, entonces yo me encargo.

Mi madre se estremeció al oír mi sutil recordatorio de que la casa me pertenecía a mí solamente. Que había tomado el control total de mis activos cuando cumplí dieciocho años. Continué para abastecer a mi familia con una casa y un ingreso mensual muy generoso a pesar de que ya no residía con ellos.


Mi madre rompió la servilleta de lino de su regazo y lo colocó sobre la mesa. Me di cuenta por su postura rígida, que la había cabreado. No era la primera vez y no será la última.

—Muy bien. Te dejo con tu postre.

Escuché el chasquido de sus tacones contra el suelo de mármol mientras salía de la habitación. Mi atención, sin embargo, se centró en la puerta que daba a la cocina. Por el modo en que el otro empleado había estado rondando sobre la chica toda la noche, yo no esperaba que ella fuera la que regresara con mi postre.

La puerta se abrió lentamente y la chica con cautela entró en el comedor. Vívidos ojos azules rodeados de espesas pestañas rizadas me sostuvieron en trance mientras hacía su camino hacia mí. ¿Por qué estaba trabajando en mi cocina?

—Ah, entonces te dejó que vinieras sola. Me preguntaba si en tu lugar lo vería a él.

Sus pestañas increíbles revoloteaban provocando con nervios la sonrisa tonta, no podía mantener mi cara ahora que la tenía a solas. Me di cuenta de que estaba luchando contra una sonrisa. Esos labios rosados completos fueron casi fruncidos en un intento de mantener una expresión seria. Cuando se inclinó hacia abajo para fijar el postre de chocolate que había solicitado en frente de mí, el olor de madreselvas encontró con mi nariz. Mmmm olía dulce.

—¿Tú hablas? —pregunté.

—Sí. —Su voz sonaba tan suave y dulce como el perfume adictivo que llevaba.

—Normalmente no tenemos jóvenes trabajadoras. ¿Cómo lo hiciste para convencer a Mary? —Inmediatamente la expresión divertida en su rostro desapareció. Pánico se asentó sobre sus rasgos perfectos. 

—Soy madura para mi edad.
Así que formal y correcta. Quería reírme pero tenía miedo de que se molestara con mi diversión. Necesitando hacer algo para que la sonrisa no brotara en mi cara, me metí un trozo de la tarta de chocolate a la boca. Ni siquiera podía disfrutar de mi postre favorito. La chica tenía toda mi atención. La vi mirando por la ventana, como si las olas eran la cosa más interesante que jamás había visto. A pesar de que era evidente su mente estaba en otra parte. Hacía que la mayoría de las chicas se pusieran nerviosas. Aquellas que no lo hacían me ponía nervioso yo. Ésta me hizo nervioso pero por diferentes razones. Ella no estaba actuando risueña. En cambio, ella parecía lista para golpearme si hacia un mal movimiento. Esto es sin duda una experiencia nueva para mí.

—¿Cuántos años tienes? —le pregunté queriendo que ella me mirara.

—Diecisiete. —Contestó ella sin siquiera mirar atrás. La playa no podía ser tan fascinante. Nunca había tenido que trabajar tan duro para conseguir una mujer me prestara atención en mi vida. Yo estaba usualmente escondiéndome de las chicas de su edad que prácticamente rogaban hablar conmigo.

—¿Cómo sabías que yo vivía aquí?

Su cabeza se giró hasta que esos ojos magníficos estaban dirigiendo su atención a mí. Los rizos rubios que habían trabajado su camino fuera del moño en su cabeza rozaban sus mejillas momentáneamente fascinantes.

—Es difícil no mirar las fotos cuando sacaba el polvo y trapeaba.

¿Qué? Mi fascinación con sus rizos fue olvidada mientras estudiaba su rostro para ver si ella estaba diciendo la verdad. Las chicas podían llevar a cabo una mentira tan fácilmente.

—¿Solicitaste este trabajo sin saber yo vivía aquí? —Ni siquiera sonaba creíble cuando lo dije en voz alta. Esta hermosa criatura limpiaba las casas por diversión. ¿Ella me toma como un idiota?

—Mi madre ha estado limpiando aquí por dos meses. Sin embargo, su embarazo ha progresado y ella me envió en su lugar. Demostré que era digna, y la Sra. Mary me dejo. Mi presencia aquí no tiene nada que ver con usted, señor, pero tiene todo que ver con el hecho de que quiero comer y pagar la renta.

Esta vez no pude controlar la sonrisa que estalló en mi cara. ¿Alguna vez una mujer ha estado enojada conmigo? A excepción de mi madre, por supuesto. Era una sensación extraña pero liberadora. El ceño fruncido en su boca bonita se había profundizado y si yo no actuaba rápido ella lanzaría su delantal y saldría por la puerta. Empujando mi silla hacia atrás me puse de pie para pedir disculpas correctamente.

—Lo siento. Cuando te vi, y eres joven y bueno... atractiva, pensé que la única razón por la que alguien como tú estaría trabajando aquí, era para estar cerca de mí. Trato muy poco con mujeres, y asumir que trabajabas aquí para estar cerca de mí no fue justo. Por favor discúlpame. —¿Eran esas lágrimas en sus ojos? ¡Acababa de disculparme! ¿Por qué ella pareciera que estaba a punto de llorar? Mentalmente repase lo que acababa de decir tratando de averiguar lo que la molestó al punto de las lágrimas.

—Entiendo —respondió casi en un susurro.

Necesitaba hacerla sonreír. Cualquier cosa para conseguir esos bonitos ojos azules parpadeantes con la diversión de nuevo. Miré hacia la puerta preguntándose si el otro empleado estaba escuchando nuestra conversación. La idea de que iba a ser él quien la consolara hizo que mi boca tuviera un sabor amargo.

—Supongo que debería haber imaginado que estabas tomada, por la actitud posesiva del otro empleado esta noche. Te miré más de lo que debería, pero me mantuve esperando que preguntaras por mi autógrafo o deslizaras tu número en una servilleta. —Sus ojos se abrieron por la sorpresa, así que seguí con la esperanza de distraerla un poco más. No quería que llorara y al otro chico sosteniéndola si fuese necesario.

—Esas cosas son parte de mi forma de vida. Sólo lo esperaba.

Una pequeña sonrisa divertida volvió a sus labios y el alivio se apoderó de mí. —Estoy aquí para hacer mi trabajo, señor, nada más.

¿Señor? ¡Qué demonios!

—Hazme un favor y no me llames "señor" Sólo soy dos años mayor que tú.

No repliqué el hecho que ella me vio como su jefe en lugar de un chico.

—Está bien —respondió.

—Así que, ¿él es tu novio?

Ella frunció el ceño por un momento, como tratando de averiguar lo que acababa preguntar.

—¿Quien? ¿Marcus?

Eso respondió a mi pregunta. La expresión de asombro en sus ojos fue suficiente para hacerme sonreír como un idiota enamorado.

—Sí, Marcus es el tipo que se veía muy determinado a asegurarse de que no cometieras errores esta noche, entonces sí.

—No, él es… él es un amigo.

Un amigo. Yo podría vivir con ella teniendo amigos. La idea de que él fuera más me molestaba más de lo que podía admitir. Me incliné hacia abajo hasta que mi boca estaba a centímetros de su oído para susurrarle —Espero que algún día me consideres un amigo de esa forma. No tengo muchos de aquellos.

Puntos rosados tiñen sus mejillas haciendo que mi corazón latiera un poco más rápido. Esta chica era peligrosa.

—Sólo tengo uno —contestó.

Dudoso.

—Me resulta difícil de creer.

Ella se encogió de hombros. —No tengo tiempo para amigos.

Me acerqué y abrí la puerta para ella con la esperanza de atrapar al otro chico escuchando y tener una razón para despedirlo. No me gustaba que fuera tan protector con ella. —Bueno, espero que podamos encontrar algo de tiempo en tu apretada agenda, porque da la casualidad que necesito un amigo.... alguien a quien no le importe quien soy.... alguien que se ría de mis bromas cuando no sean graciosas. Si no me equivoco, no te importa el hecho de que estoy en la portada de la revista Rolling Stone este mes, y en las paredes de las habitaciones de todas las adolescentes en América.

Una sonrisa divertida tocó sus labios y se echó a reír. —No todas las adolescentes en América. Nunca has visto mis paredes. Entonces, supongo que estas en lo correcto. No me importa. —Ella se dio media vuelta y me dejó allí de pie mirando detrás de ella con otra sonrisa tonta en la cara.

5 comentarios:

  1. Oh, por Dios!!! Yo adoro a Jax. Y bueno quien no! ..
    Es bueno ver una perspectiva de lo que él pensaba. <3

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    1. También se encuentra una versión del libro Breathe contado por Sadie y Jax!

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    2. Hola, no tengo esa versión :)

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  2. holaa adoro este libro¿saben donde puedo conseguir la versión narrada por jax y sandie?

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  3. yo tambien quisiera esa version de jax y sadie

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