¡Adelanto de Until Friday Night! (The Field Party #1)

25.9.15

¡Hola! Lo primero, mil disculpas por no haber actualizado el blog este mes, prometo venir cargada de entradas el próximo. Y lo segundo, acá les dejo los primeros capítulos traducidos de Until Friday Night ¡espero que los disfruten!

CAPÍTULO 1 - ¿NO ES DULCE?

MAGGIE

Esto no era mi hogar. Nada lo sería de nuevo. Además  yo no quería un hogar; eran recuerdos muy dolorosos los que venían con esa palabra.

Yo sabía que mi tía Coralee y mi tío Boone me estaban viendo detenidamente mientras me llevaban por toda la casa, querían que me gustara este lugar, había cierta esperanza en sus ojos. Yo no recordaba cómo se sentía la esperanza. Ha pasado mucho tiempo desde que tuve esperanza por algo.

Te dimos la habitación de arriba, la pinté de un lindo azul-algodón de azúcar  me informó la tía Coralee cautelosamente—, recordé que te gustaba el azul.

Es verdad que me gustaba el azul hace unas cuantas navidades. Hasta use todo azul un año. Sin embargo, ahora no era necesariamente una fan de ese color…

Seguí a mis tíos por las escalas. Las fotos cubriendo la pared hicieron que girara la cabeza y mirara hacia adelante, también había tenido de esas una vez. Fotos que mi madre orgullosamente exhibía en las paredes de nuestra casa, pero esas fotos habían sido mentiras. Las sonrisas nunca eran reales.

Aquí es  anunció la tía Coralee cuando se detuvo en medio del pasillo y abrió la puerta de una gran habitación. Aparte de las paredes azules, todo lo demás era blanco.

Me gustaba. Si no estuviera asustada de mi propia voz, le diría gracias. En lugar de eso, deje mi mochila, me gire y la abrace. Eso sería suficiente.

Bueno, ciertamente espero que te guste mi cuarto. Una profunda voz arrastró las palabras desde la puerta.

Brady, no dijo el tío Boone en un tono severo.

¿Qué? Solo estaba siendo bueno contestó él—, un poco…

Yo solo recordaba un poco de mi primo Brady. Él nunca jugaba conmigo en las reuniones familiares, estaba siempre corriendo con uno de los amigos que traía con él.

Ahora estaba apoyándose en el marco de la puerta de la habitación, con su cabello castaño cayendo en sus ojos y una sonrisa en la cara. No parecía feliz. Ay Dios, ¿me habían dado su cuarto? Eso no podría ser bueno. No quería tenerlo.

Brady solo está siendo malcriado­ explicó la tía Coralee—. está perfectamente feliz yéndose a la habitación del ático. Ha estado molestándonos por dos años para que arreglemos ese espacio para él, así tiene un lugar más privado.

Una gran mano se posó en mi hombro cuando el tío Boone se paró a mi lado. Hijo, recuerdas a Maggie dijo en una voz que no dejó espacio para discusión.

Brady estaba mirándome fijamente. Al principio parecía molesto, pero su mirada de repente se suavizo en algo que se semejaba a preocupación. Sí, la recuerdo.

El tío Boone continuó—: Necesitarás mostrarle la escuela el lunes. Ustedes están en el mismo grado y nos aseguramos de que la pusieran en varias de tus clases, así podrías ayudarla. Tenía la impresión de que Brady ya sabía todo esto. La información era para mí.

Brady suspiró y sacudió la cabeza. Ustedes ni siquiera saben murmuró antes de alejarse.

Lo siento por él dijo la tía Coralee—. Se ha vuelto muy temperamental y no sabemos qué hacer con él la mitad del tiempo.

Aun si yo hablara, no tenía una respuesta para eso.

Ella apretó mi brazo. Dejaremos que te instales. Desempaca y descansa si lo necesitas. Si quieres compañía, estaré en la cocina, preparando la cena. Eres bienvenida a ir a cualquier parte que quieras en la casa, siéntete como en casa.

Ahí estaba esa palabra otra vez: casa.

Mis tíos me dejaron sola, finalmente, y se fueron por el pasillo. Me pare en el bonito cuarto azul y me di cuenta, para gran sorpresa mía, que ya me sentía segura. Había pensado que la comodidad de la seguridad se había ido para mí.

Así que, ¿realmente no hablas?­ La voz de Brady llenó la habitación y yo me di la vuelta para ver a mi primo de nuevo en la puerta.

Yo realmente no quería disgustarle o molestarlo por estar aquí, pero no estaba segura de cómo convencerlo de que me mantendría alejada, que no lo molestaría o cambiaría su vida.

Mierda, esto no va a ser fácil. Eres… se detuvo y dejó escapar una risa que no sonó real—. Esto va a ser peor de lo que pensé, al menos podrías haberme ayudado y lucir fea.

¿Perdón?

Brady frunció el ceño Sólo no llames la atención. Mi mamá finalmente consiguió la hija que siempre quiso, pero eso no hará esta mierda más fácil para mí. Tengo una vida, lo sabes. 

Simplemente asentí. Estaba segura de que tenía una vida. Él era alto, tenía cabello oscuro y brillantes ojos de color avellana, y sus amplios hombros insinuado los músculos debajo de su camiseta. No dudaba que las chicas lo amaban.

No tenía ninguna intensión de meterme en su camino, pero podía notar como mi llegada a su casa y tomar su cuarto haría que parezca lo contrario. Y ahora sus padres también me tenían en sus clases.

Me gustaría demostrarle que no tenía nada de qué preocuparse. Cogí mi mochila de nuevo para sacar la libreta y bolígrafo que siempre llevaba conmigo.

¿Qué estás haciendo? preguntó, claramente confundido.

Escribí rápidamente: Prometo que no me meteré en tu camino. No espero que me ayudes en la escuela, sólo deja que tus padres crean que lo haces y estaré bien con eso. Siento haber tomado tu habitación; podemos cambiar, si así lo quieres.

Le entregué el bloc de notas a Brady y deje que leyera. Cuando terminó, suspiró profundamente y me devolvió el bloc.

Puedes quedarte con la habitación, mamá tiene razón, me gusta el ático. Sólo estaba siendo un idiota. Crees que no me necesitarás en la escuela, pero lo harás. No puedes evitarlo.

Me quedé parada en la puerta mientras él bajaba a la cocina. Había comenzado a cerrar la puerta cuando escuché la voz de Brady viajar por las escalas.

¿Qué hay para cenar? preguntó.

Espaguetis de pollo. Pensé que podrían gustarle a Maggie, desde que son tus favoritos­ —contestó la tía Coralee. Después, bajando un poco la voz: Espero que te tomes el tiempo de conocerla.

Acabo de hablar con ella. Ella, amm, me escribió contestó.

¿Y? ¿No es dulce?­ Sonó muy sincera.

Claro, Mamá. Es realmente dulce.

Pero Brady no sonó muy convencido.

CAPÍTULO 2 – DIJE QUE TE FUERAS.

WEST

Estar borracho. Ese era mi objetivo principal esta noche.

Cerrando la puerta de mi camioneta, me dirigí hacia el campo en el que ya se podía escuchar la música a todo volumen y ver la fogata iluminando la oscuridad. Era la última noche del viernes antes de que el fútbol se convirtiera en nuestras vidas por los próximos tres meses. Todos celebrarían. Las parejas ligaban en la parte trasera de las camionetas, todos llevaban un vaso rojo lleno de cerveza en sus manos y habría al menos una pelea por una chica antes de que acabara la noche. Era el final de nuestro verano y el comienzo de nuestro último año.

Pero iba a necesitar una cerveza o seis para celebrar. Ver a mi padre vomitar sangre y a mi madre limpiar su frente con miedo en sus ojos –había sido malditamente mucho. Debería haberme quedado en casa, pero no me atreví a hacerlo. Cada vez que se enfermaba, el niño dentro de mí salía y odiaba esa sensación.

Amaba a mi padre. Había sido mi héroe toda mi vida. ¿Cómo diablos se supone que debía perderlo?

Sacudiendo la cabeza, pasé mis dedos por mi cabello y tire con fuerza, quería sentir algo de dolor ahora mismo, cualquier cosa que adormeciera la realidad de mi vida. Estaba listo para el campo de fútbol, el próximo viernes en la noche estaría de vuelta en mis hombreras y casco.

Mi teléfono comenzó a vibrar y lo saque de mi bolsillo. Cada vez que sonaba y yo no estaba en casa, el terror se apoderaba de mí con tanta fuerza, que me sentía enfermo. Fue un alivio ver que era Raleigh, el nombre de mi novia. No era mamá. Nada estaba mal. Papá estaba todavía seguro en su casa.

—Hola —dije, preguntándome por qué me estaba llamando. Ella sabía que me dirigía a la fiesta de campo.

—¿Vienes a buscarme? —preguntó, sonando enfadada.

—No me pidas que vaya a buscarte. Ya estoy en la fiesta.

—¿Hablas en serio? ¡No iré si no vienes por mí, West! —Ella estaba enojada. Pero Raleigh normalmente estaba enojada conmigo por algo.

—Entonces supongo que te veré más tarde. No estoy de humor para esto esta noche, Ray.

Raleigh no tenía ni idea sobre mi papá. Él no quería que la gente supiera cuán enfermo estaba. Hemos mantenido la boca cerrada y desde que el hospital local no fue suficiente para tratar el cáncer de colon avanzado, lo llevamos al hospital a una hora en Nashville. Por lo general, no se podía mantener mierda como esta en secreto en un pueblo pequeño, pero lo hicimos en su mayoría. Hizo más fácil que mi mamá no tuviera muchos amigos en Lawton, nunca los tuvo.

Cuando era niño no lo entendía, pero ahora lo hago. Mi padre había sido el chico de oro en la escuela secundaria. Él fue quien llevo a Lawton a la fama después de jugar fútbol en la Universidad de Alabama y luego iría a jugar para los New Orleans Saints. Mientras que mi madre, era una princesa total –su padre prácticamente poseía la mayor parte de Louisiana– y mi padre se había enamorado de ella.

Pero justo después mi padre se dañó la rodilla, matando su carrera con los Saints, se enteró de que tenía a su novia embarazada. Se casó con ella en contra de los deseos de su familia y la trajo de vuelta aquí a Alabama. El pueblo lo veía como: Él había sido su héroe y ella se los robó a ellos. Diecisiete años más tarde y ellos aún mantienen la distancia. Pero mamá no parecía importarle. Amaba a mi padre. Él y yo, éramos su mundo. Y eso era todo para ella.

—¿Me estás escuchando? —El chillido agudo de Raleigh me sacó de mis pensamientos.

Raleigh y yo éramos una especie particular de pareja: Le gustaba estar en mi brazo y me gustaba la forma en que su cuerpo se veía. No había amor o confianza entre nosotros. Habíamos estado saliendo durante más de un año y ella era fácil para mantener a distancia. Y ahora eso es todo lo que quería por el momento.

—Escucha, Ray, me está dando un dolor de cabeza. Necesito descansar. Tomemos un descanso y hablaremos la semana que viene, ¿sí? —No esperé a que respondiera y colgué. Ya sabía que iba a estar gritando y amenazando acerca de cómo iría a acostarse con uno de mis amigos. Ya he escuchado todo eso antes.

Simplemente no me importaba.

Cogí el ritmo y me dirigí por la hierba, entre los árboles al campo abierto, donde las fiestas siempre se llevaban a cabo. El campo pertenecía al abuelo de Ryker y Nash Lee. Son primos y ambos juegan en el equipo. Su abuelo había dejado a la gente usar este campo para las fiestas dado que sus hijos habían estado en la escuela secundaria. Estaba justo en las afueras de los límites del pueblo y la casa de su abuelo era lo más cercano a nosotros. E incluso eso era una buena milla de distancia. Podríamos hacer un montón de ruido y no preocuparnos por vecinos entrometidos viendo todos nuestros movimientos.

Recorrí el campo y encontré a Brady Higgens, mi mejor amigo desde la escuela primaria. Él ha estado pasándome el balón desde que estamos en Pop Warner[1]. El mejor mariscal de campo en el estado y él lo sabía.

Brady levantó una cerveza a modo de saludo al verme que iba hacia él. Estaba sentado en la puerta trasera de su camioneta, que había conducido hasta aquí, así podíamos usar la radio en la parte posterior para reproducir música. Ivy Hollis estaba metida entre las piernas de Brady. No era inesperado. Habían estado juntos mucho este verano. Ivy era la líder de las porristas que decidió reclamar a Brady ahora que su ex novia se había graduado y trasladado al otro lado del país.

—Era tiempo de que aparecieras  —dijo Brady con una sonrisa, lanzándome una lata de cerveza. Él rara vez bebía. No era que estuviera contra ella, pero estaba decidido a jugar en la Universidad de Alabama el próximo año. Había tenido demasiado –una vez. Ahora yo estaba haciendo lo del día a día, orando a Dios que mi papá no nos dejara.

La cerveza se había convertido en una muleta para mí en estas fiestas de campo. La ansiedad de la casa estaba encima de mí y lo sabía. Necesitaba adormecer mi mente.

Estoy bastante seguro que Brady pensó que algo sucedía y quería decirle. De todas las mujeres del pueblo, su mamá era la única que siempre era amable con mi madre. Ella nos había invitado a cenar muchas veces a lo largo de los años. Nos llevaba pastel durante las vacaciones y siempre se detuvo para hablar con mi madre en los juegos. Me preguntaba si mi madre había confiado en Coralee.

—¿Dónde está Raleigh? —Preguntó Ivy.

La ignoré. El hecho de que ella estaba con Brady no significaba que tenía que responder a sus preguntas entrometidas. Volví mi atención a Gunner Lawton. Sí, el mismo maldito nombre que el pueblo. El tatara-tatara-tatara-tatarabuelo del chico lo fundó. Eran dueños de todo. Sin embargo, él era un infierno de receptor y por aquí era lo que más importaba.

—¿También estás solo esta noche? —Le pregunté mientras me sentaba en el fardo de heno junto al camión.

Él se río entre dientes. —Tú sabes, sólo estoy tratando de decidir a quién quiero —respondió con una sonrisa. Gunner tenía que hacer una señal con el dedo y las chicas venían corriendo. Claro, él era odioso al respecto, pero cuando eres más rico que Dios en un pueblo pequeño y una de las estrellas del equipo de fútbol del instituto, tienes una gran cantidad de poder. También a las chicas les gusta como luce.

—Hablaremos de fútbol —anunció Ryker Lee mientras entraba en nuestro círculo y se sentaba en la puerta trasera junto a Brady e Ivy.

—Prefiero hablar el hecho de que te afeitaste el pelo —respondió Brady con una sonrisa.

El año pasado Ryker estaba decidido a dejar crecer su pelo y obtener rastas. Estuve sorprendido al ver que él se había cortado el pelo en el primer día de práctica. Se había ido con su familia a visitar a su abuela en Georgia, así que no lo había visto en las últimas semanas del verano.

—Me cansé de él. Voy a tener rastas cuando juegue profesionalmente. Ahora mismo no necesito esa mierda —respondió pasándose  su mano por la cabeza. Parecía que iba a decir algo más, pero entonces se puso de pie para mirar hacia el campo y sonreír como un idiota. —En realidad, que se joda el fútbol. Prefiero hablar sobre quién es.

Seguí su mirada para ver un rostro que no reconocí. Ella estaba de pie justo en las afueras de la fiesta cerca de las filas de árboles. Cabello largo marrón oscuro colgaba en suaves ondas sobre los hombros y los más bonitos ojos verdes que había visto alguna vez miraban en nuestra dirección. Dejé que mi mirada se moviera hacia su boca para ver perfectos labios de color rosa sin pintar.

Luego estaba su cuerpo. Santo infierno, hizo que un vestido de verano se viera bien.

—No vayas allí —advirtió Brady. Quería mirarlo, para leer en su rostro por qué estaba reclamando a la chica nueva cuando él tenía una escondida entre sus piernas. Pero no podía dejar de mirarla. Parecía perdida. Y estaba listo para ir a buscarla.

—¿Por qué, hermano? Ella es caliente como el infierno y parece que me necesita —respondió Ryker.

—Ella es mi prima, idiota —cortó Brady.

¿Su prima? ¿Desde cuándo tenía una prima?

Desvíe mi mirada de la chica para mirar finalmente a Brady. —¿Cuándo conseguiste una prima?

Rodó los ojos. —La has conocido. Años atrás, en una de mis reuniones familiares de Navidad en Tennessee. Ella vive con nosotros ahora. No lo hagas, ¿de acuerdo? Ella no es… tiene algunos problemas. No puede manejarte —dijo, y luego volvió a mirar a Ryker para añadir—: o a ti.

—¡Puedo ayudar con los problemas! Soy malditamente genial en eso —respondió Ryker con una gran sonrisa en su rostro.

No iba a decir lo mismo. Tenía mis propios problemas y necesitaba un escape, no más mierda que tratar. Además, sus problemas no podían ser tan malos como el mío. Ninguno podía.

Brady continuó. —Ella no habla. No puede. Sólo la traje esta noche porque mi mamá me lo pidió. Le dije que podía permanecer conmigo, pero se negó. Ella no está del todo allí, creo que no.

Miré hacia ella, pero se había ido. Así que, Brady tenía una hermosa pero loca prima muda. Raro.

—Es una pena. Este año tenemos a una sola chica nueva que vale la pena mirar pero es tu prima y muda —dijo Gunner antes de beber el resto de su cerveza.

A Brady no le gustó el comentario, en absoluto. Lo pude ver en su rostro.

Sin embargo, Gunner estaba en lo cierto. Habíamos tenido las mismas chicas en este pueblo desde la primaria. Eran aburridas, superficiales, y me había acostado con todas las atractivas. Ninguna fue una distracción. Todas eran sólo una molestia como el infierno.

Gunner se puso de pie. —Iré  a conseguir otra cerveza —anunció, luego se alejó. Gunner era nuestra seguridad por aquí. Si nosotros teníamos problemas con beber, su papá tendría suficiente influencia ante la policía para no tener que lidiar con ellos. De hecho, me preguntaba si ellos ya lo sabían y por eso nunca pasamos por algo así.

Mi teléfono comenzó a sonar de nuevo, y mi estómago se apretó automáticamente. Rápido lo saqué de mi bolsillo y vi el nombre de mi mamá en la pantalla. Mierda.

Sin ninguna explicación a los chicos, yo sólo puse mi cerveza en el suelo y me aleje antes de contestar.

—¿Mamá? ¿Todo bien?

—Oh sí. Sólo quería que supieras que te dejé un poco de pollo frito en el horno para mantenerlo caliente. Además, si podías pasar por el Walmart y traer un poco de leche en tu camino de regreso, eso sería genial.

Dejé escapar el aliento que había estado conteniendo. Papá estaba bien. —Claro, sí, mamá. Llevaré la leche.

—¿Estarás afuera hasta tarde? —Preguntó y me di cuenta que su voz sonó tensa. Hay algo que no me estaba diciendo. Papá debe estar enfermo o herido.

—Yo, no, mmm, voy a estar en casa pronto —le aseguré.

Ella dejó escapar un suspiro de alivio. —Bien. Bueno, conduce con cuidado. Usa el cinturón. Te amo.

—Yo también te amo, mamá.

Terminé la llamada justo cuando llegué a donde había aparcado mi camioneta. Ya había estado caminando hacia fuera, listo para salir antes de que ella preguntara si estaría en casa tarde. Todo estaba cada vez peor. Papá era apenas capaz de levantarse de la cama. Los médicos de mierda no podían hacer nada por él.

Mi pecho se apretó, y se hizo difícil respirar. Esto había estado pasando cada vez más últimamente. Era como si todos mis temores consiguieran agarrar mi garganta y apretar hasta que no podía respirar.

La ira comenzó a bombear a través de mis venas. ¡Maldita sea, esto no era justo! Mi padre era un buen hombre. Él no se merecía esto. Dios estaba allá arriba simplemente dejando que esta mierda suceda. Y mi dulce mamá, necesitaba a mi papá. Ella no se merecía esto tampoco.

—¡Joder! —Rugí cuando estrellé ambas manos sobre el capó de mi camioneta. Esta era la destrucción de nosotros y no podía decirle a nadie. Lidiar con la simpatía de la gente que no tenía idea de cómo esto se sentía sería más mierda que no necesitaba.

Un movimiento a la izquierda me llamó la atención, gire mi cabeza para ver quién había sido testigo de mi crisis.

El vestido de verano fue lo primero que reconocí. Su cuerpo curvilíneo lo llenó a la perfección.

Esa chica era tan afortunada de no poder hablar. No tenía que fingir para cualquiera. Ella no tenía que decir que las cosas iban bien o actuar de cierta manera.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado, como si me estuviera estudiando, decidiendo si yo era peligroso o si necesitaba ayuda. Todo ese hermoso cabello y esos labios llenos sin duda ayudarían. Ayudarme a olvidar por un momento. Olvidarse del infierno que mi vida se había convertido.

Me alejé de mi camioneta y me acerqué a ella. Casi esperaba que corriera. No lo hizo.

Aspiré con fuerza. La presión en mi garganta había disminuido un poco. —¿Te gusta lo que ves? —me burlé, esperando que corriera lejos de mí. No se merecía esto; usarla para aliviar mi dolor no estaba bien. Yo estaba enojado y no podía controlar mis emociones. Permanecían en carne viva todo el tiempo. Al igual que todos en mi camino, ella era alguien a quien yo estaba empujando lejos por su seguridad.

Ella no respondió, pero había una claridad en sus ojos. No estaban apagados como dijo Brady –se podía ver ese tipo de cosas en los ojos de una persona. Pero sus ojos, eran casi demasiado intensos. Demasiado astutos.

—¿Sólo vas a mirarme como si quisieras una probada y no hablar? Algo grosero.

Mi propia maldad me hizo estremecer en el interior. Mi mamá se avergonzaría de mí. Sin embargo, esta chica no hizo nada más que parpadear. No dio marcha atrás y no hizo un sonido. Brady no había estado bromeando con nosotros en una cosa: Ella realmente no habla.

Pero incluso sin hablar, era evidente que no le interesaba. No estaba acostumbrado a eso. No estaba acostumbrado a chicas que no me quieren besar.

Me detuve frente a ella y tome su rostro en una de mis manos. Dios, aquel rostro era otra cosa. Tuve que tocarla para ver si era real. La perfección parecía casi imposible. Todo el mundo tenía defectos físicos. Quería encontrar los suyos.

Usé mi pulgar para rozar su labio inferior. Ella no llevaba lápiz labial. No lo necesitaba, esos labios ya estaban bastante rosados.

—Ahora es tiempo que te vayas —le advertí, a pesar de que debería ser yo el que se aleje.

Se quedó en donde estaba, mirándome. Valientemente. Sin inmutarse. Estaba nerviosa, la única cosa que la delataba era el pulso en el cuello. Pero estaba o demasiado asustada o demasiado curiosa para moverse.

Di un paso más hasta que me presione contra ella y estuvo apoyada contra el árbol. —Dije que te fueras, dulzura —le recordé justo antes de bajar mi boca a la suya.

CAPÍTULO 3 – NO ME IMPORTA, DULZURA.

MAGGIE

Estaba decidida a no ser un obstáculo para Brady. La noche del viernes la tía Coralee lo forzó a llevarme a esa fiesta y la usé como una oportunidad para mostrarle que no sería una molestia. Así que, me senté sola en la oscuridad, lejos de todos. Cada treinta minutos más o menos iba a ver si Brady seguía allí o si estaba buscándome, para luego volver a mi escondite.

Realmente esperaba que esto no fuese un evento cada fin de semana. No quisiera pasar por eso cada vez que Brady vaya a una fiesta de campo. Prefería quedarme en mi habitación y leer. Pasar el rato sola en un campo oscuro no era exactamente mi manera favorita de pasar el tiempo. Aunque, pasó algo que sin duda lo hizo menos… aburrido.

Pensar en el lugar junto al árbol hizo mis mejillas arder. Obtuve mi primer beso de verdad, de un tipo que ni siquiera conocía. Él era tan alto con pelo oscuro y rizado en las puntas. Su cara… Era como si Dios tomara todas las características perfectas para el hombre y las pusiera juntas solo para este chico.

Sin embargo, no fueron esas cosas las que me mantuvieron allí luego de que él me dijera que me fuera. Habían sido sus ojos. Incluso en la oscuridad, vi una pesadez allí. Una pesadez que nunca había visto en nadie excepto en mí misma.

Él le había dicho a su madre que la amaba en el teléfono. Para luego colgar y maldecir mientras golpeaba su camioneta. Él no me asustaba. Cualquiera que hablaba con su madre de esa manera no podía ser malo.

Pero estaba preocupada por él, así que me quedé aun cuando me dijo que me fuera. Y luego él me besó. Había sido duro al principio, como si tratara de lastimarme, pero después fue suave, y antes de darme cuenta, agarraba a puñados su camiseta. Mis rodillas se debilitaron y no estaba segura si realmente gemí o si sólo fue en mi cabeza. Esperaba que fuera en mi cabeza. Considerando cómo repentinamente él se marchó, no quería haber realizado un sonido. Y deseé no haberme agarrado a él.

Terminó tan repentinamente como había comenzado. No dijo una palabra cuando se alejó de mí. No me miró. En su lugar, se giró, caminó hacia su camioneta y se fue. No tenía idea de quién era. Todo lo que sabía era que era hermoso y encantador, también me había dado mi primer beso para recordar.

Dos horas más tarde, cuando Brady finalmente decidió irse, me había encontrado dormida en el suelo bajo mi árbol. Estuvo molesto y no dijo nada camino a casa. El beso pasó a un segundo plano mientras me concentraba en cómo hacer que mi primo no me odiara.

El domingo, cuando Brady tenía planes para ir a nadar a casa de algún amigo, la tía Coralee trató de enviarme con él. Pero le escribí una nota diciéndole que mi período había comenzado y no me apetecía. Dejó quedarme en casa.

Brady desapareció todo el día. Estuve segura de que él estaba preocupado que al llegar a casa, ella trataría de imponer en él de nuevo.

Hoy empecé la escuela y mi tía le entregó una lista de cosas-por-a-hacer por mí a Brady. Me sentí mal por él. Se notaba la frustración en su cara. Así que le di una nota en cuanto llegamos allí.

Yo me encargo. Haz lo que haces siempre, llegaré a clases. El hecho de no hablar, no significa que no pueda moverme. Le diré a la tía Coralee que hiciste todo lo que decía. Pero no quiero que vayas conmigo a todas partes. Quiero hacer esto sola.

No estuvo muy convencido, pero asintió con la cabeza y se fue, dejándome en la entrada de la escuela.

Por suerte, la tía Coralee había informado en la oficina que no hablo. Ellos estaban bien conmigo escribiendo todo lo necesitaba decir. Me dieron mi horario y preguntaron dónde estaba Brady. Al parecer, la tía Coralee también les dijo que Brady sería mi guía. Mentí y escribí que había ido al baño y que nos encontraríamos en el pasillo.

Una pequeña parte de mí –está bien, una gran parte de mí– esperaba ver al chico de la fiesta de campo. Quería verlo a la luz. Quería ver si estaba bien. Y, esperaba que, tal vez quisiera verme.

Una vez que tuve las indicaciones hacia mi casillero, fui a buscarlo, sintiéndome realizada. En realidad descubrí que era otra cosa totalmente diferente. Con la gente llenando los pasillos, muchas de ellas en sus casilleros o delante de sus casilleros o besándose contra sus casilleros, no podía ver los números. Encontrar el 654 era básicamente imposible.

—¿Estás bien? —La voz de Brady llegó a mi espalda. Asentí, no quería contarle que no estaba exactamente bien y que probablemente llegaría tarde a clase.

—¿Dónde está tu casillero? —preguntó.

Pensé en cómo responder a eso y le pasé el papel con el número de mi casillero.

—Ya lo pasaste —respondió, asintiendo con la cabeza por el pasillo—. Vamos. Te mostrare.

No tenía tiempo para escribir una excusa. En lugar de eso simplemente lo seguí. Él me iba a ayudar de todos modos y, si lo admitía a mí misma, necesitaba su ayuda.

A diferencia de cuando caminé por el pasillo, luchando a través de los cuerpos, todo el mundo creó un camino para Brady. Era como si él fuera Moisés y éste el Mar Rojo.

—Muevan su reunión de besos sobre 12 centímetros. Maggie no puede usar su maldito casillero —dijo Brady a una pareja que estaba a media-sesión-de-manoseo.

—¿Quién es Maggie? —preguntó la chica, volviéndose a mirarme. Ella tenía grandes ojos marrones y una tez aceitunada. Era aún más sorprendente su largo cabello negro.

—Mi prima —respondió en tono molesto Brady.

—¿Tienes una prima? —preguntó, sorprendida. Las manos del chico, que habían estado previamente en el trasero de la chica se trasladaron a sus caderas y quedaron allí. Antes de que pudiera ver el rostro del chico, Brady dio un paso atrás y sostuvo mi casillero abierto para mí.

—Ahí tienes. Voy a estar alrededor si me necesitas de nuevo. —Entonces me dejó allí y se marchó.

No hice contacto visual siquiera miré a la pareja a mi lado. La chica se rió, luego escuché el susurro del chico para ella –algo que no me perdí fue la palabra muda. Al parecer, Brady había dicho a las personas que era muda. Supongo que al menos no tendría a nadie tratando de hablar conmigo.

—¿Ella no habla? —susurró la chica en respuesta, lo suficientemente fuerte como para que yo escuchara.

Rápidamente puse mis libros en mi casillero antes de cerrarlo, asegurándome de mantener mi libro de texto y cuaderno para la primera clase. Decidí no mirar a la pareja, mantuve mi cabeza hacia abajo. Mi mirada se posó en las manos del chico, ahora agarrando el trasero de la chica de nuevo. Supongo que esto era algo que iba a tener que acostumbrarme.

Me acerqué al pasillo sin levantar la vista y un cuerpo duro me golpeó de lado, tirándome hacia atrás.

—Mierda, lo siento —dijo una voz masculina, cuando choqué con la pareja que se daba el lote. Genial. —¿Estás bien? —preguntó el chico que chocó conmigo.

Levanté la mirada para ver los par de ojos azules más claros que he visto, en contraste con una piel color moca. La combinación fue sin duda sorprendente, pero, por desgracia, no era mi chico misterio.

—¡Cuidado! —espetó la chica detrás de mí, empujándome lejos de ella.

El libro de texto y cuaderno en mis manos cayeron al suelo, causando aún más de una escena. No me gusta llamar la atención, pero eso parece ser todo lo que podía hacer.

—Jesús, Raleigh, tropecé con ella. Cálmate de una puñetera vez —dijo el chico mientras se agachaba para recoger mis libros. Observé fascinada sus grandes músculos bien definidos que aparecieron desde su camisa ajustada de manga corta.

Raleigh se rió, pero sonaba más como un cacareo malvado que cualquier cosa. —Ella es muda, Nash. Y es la prima de Brady. Así que puedes parar con lo caballeroso. Ella no es tu tipo.

Entonces, detrás de mí:

—No seas una perra, nena.

Esa voz. Me congelé. Conocía la voz. No… no dejes que lo sea.

—¿Brady tiene una prima? —preguntó Nash mientras se levantaba y me pasaba mis libros.

Tenía miedo de girar y mirar. Quizás me equivocaba. El tipo besando a la chica a mi lado no podía ser el chico que me besó la noche del viernes. El chico que me dio un beso había sido agradable con su madre. ¿Puede un buen chico así besar a otra chica cuando él ya tenía novia? ¿No era en el fondo un buen chico? Me había convencido a mí misma de eso todo el fin de semana, mientras que, repetía nuestro beso una y otra vez.

Traté de no demostrar lo afectada que estaba cuando tomé mis libros de Nash y los coloqué contra mi pecho.

—Sí, tiene. Sorpresa, sorpresa. —Esa voz de nuevo. Era él. Oh Dios... era realmente él.

No quería mirar a nadie, así que miré mis libros. Sabía que mis mejillas estaban de color rosa. Quería estar sola y superar esta sorpresa en privado.

Mi chico misterioso continuó:

—Ella es para admirar, pero ha dicho Brady que está completamente fuera del alcance. Así que, Ray tiene razón. Olvídalo ya. Yo lo hice.

Pero él no se había mantenido lejos. ¿Él sabía que Brady me dejó fuera de alcance cuando me besó? ¿Era por eso que estaba actuando ahora como si no me conociera en absoluto? ¡Que idiota! Dejé que me besara. ¿Qué había estado pensando? Normalmente no era débil sólo porque un chico tenía una cara bonita. Mi padre también tenía una cara bonita y ni una vez mi madre había logrado confiar en él. Yo era más inteligente que esto. Fue un error que no haría de nuevo.

—¿Qué se supone que significa 'Yo lo hice'? —Raleigh levantó la voz y empujó lejos al chico. Me corrí de su camino.

—Es para admirar. Como he dicho —repitió.

Él estaba siendo cruel con ella a propósito y me usó para hacerlo. Odiaba la crueldad y el comportamiento despiadado. La ira hervía en mí. Momentos como estos, quería hablar. No, ¡quería gritar! Pero no lo haría.

Mi cara estaba caliente de la vergüenza, la furia y decepción. Deseé que Brady me hubiera esperado. No sabía en qué dirección ir, y sacar mi mapa escolar en medio de esto parecía imposible. Yo temblaba. Miré por el pasillo en ambas direcciones, tratando de decidir la mejor ruta de escape.

—¡Ella es muda! —gritó la chica, luego soltó un gruñido enojado—. No sé por qué te tolero. Podría tener a cualquiera. Cualquiera, West. ¿Te das cuenta de eso?

West. Su nombre era West. Una chica necesitaba saber el nombre de su primer beso, pero ojalá no lo supiese. Quería borrar por completo de mi memoria a él y esa noche.

—No podrías tenerme. No hago locuras —respondió Nash. Me guiñó el ojo cuando alcé la vista, había una amistad fácil en sus ojos. Nada como lo que vi en los de West. ¿Por qué no podía haber sido él mi primer beso?

West se rió de la respuesta de Nash.

—No me gustas —bufó la chica—. Mi papá me deja salir sólo con chicos blancos.

Me tensé. ¿Realmente ella acaba de decir eso? Nash no era blanco, pero tampoco era negro. Él era de un lindo color.

—Awww, eso es una pena —respondió Nash, obviamente divertido—. Supongo que tu papi aún no supera que su novia blanca se casó con un hombre negro. Han pasado años, Raleigh. Él realmente debe seguir adelante. Mi mamá seguro lo hizo.

Está bien, guau. Los pueblos pequeños eran realmente muy pequeños.

Nash volvió a mirarme —¿Necesitas ayuda para encontrar tu primera clase? —preguntó.

Pero Raleigh no iba a dejarlo ir. —¿Vas a permitir que me hable de esa manera? —le preguntó a West.

—Tú empezaste. Él sólo termino —respondió West.

—¡He terminado, West! —ella gritó, entonces salió corriendo.

Todo lo que quería era llegar a mi clase. Cogí el mapa que había puesto en mi bolsillo y lo desdoble para averiguar dónde se suponía que tenía que estar. Olvide mis manos temblorosas. Quería alejarme de esto inmediatamente. Estar lejos de West.

—¿Qué clase tienes primero? —me preguntó Nash.

—Ella no habla. Raleigh no estaba mintiéndote —dijo West detrás de mí.

Realmente no quería mirar hacia cualquiera de ellos, pero no pude evitarlo. Miré hacia West; Tenía que estar segura, la voz era la misma, pero quería ver su rostro. En el fondo, seguía aferrándome a una pequeña esperanza que el chico que me había besado era mejor que este de pie detrás de mí.

Por desgracia, en la luz era aún más perfecto que en la oscuridad. Moví mi cabeza de nuevo a mi mapa antes que me atrapara mirándolo. Lo odiaba. Odiaba a cualquiera que trataba a otros como si sus sentimientos no importaran.

—¿Naciste de esta manera? —me preguntó Nash. Deseaba que parara, no sabía qué hacer con él. Era agradable, pero no iba a hablarle.

West se movió y de repente estaba parado ante mí, mirando completamente aburrido. El hecho de que su novia acababa de terminar con él y alejado no parecía clasificar en su escala de importancia. Una persona fría reacciona de esa manera.

Lo miré y me encontré con su mirada azul oscuro. Largas pestañas enmarcan sus ojos. No eran tan sorprendentes como los ojos de Nash –estaba segura de que nadie podría tener ojos tan bonitos como Nash– pero allí hay más que me falto ver la noche del viernes. Dolor, miedo, desapego. De nuevo, lo mismo que veía en mis propios ojos cada vez que me miraba en el espejo.

—Joder, ella es más guapa de cerca —dijo West mientras inclinaba la cabeza hacia un lado y me estudiaba—. No me importa que no pueda hablar.

Me miraba como si no hubiera tenido mi cara entre sus grandes manos la noche del viernes. Mi estómago se revolvió en un nudo enfermo. Conocía lo demente y cruel. Le tenía miedo. Lo viví, fui testigo de ello. Si no fuera por el dolor y miedo en sus ojos, lo hubiera abofeteado. Pero sólo quería alejarme de él. Algo lo había deformado, él no era una buena persona. Si bien yo había decidido no hablar para hacer frente a mi dolor, él había elegido herir a los demás.

—Es muda, imbécil. No sorda —gruñó Nash.

La sonrisa torcida no correspondía a los ojos de West. ¿No ven esto sus amigos? ¿No sabían que escondía un dolor que lo atormentaba y lo hacía ser esta persona horrible?

—No me importa, dulzura. Soy un idiota —dijo, como si estuviese disculpándose. Pero disculpándose ¿por qué? ¿Por besarme? ¿Engañado a su novia? ¿Ser un imbécil sin corazón con cada palabra que salía de su boca?

Los que estaban dañados no eran corregibles. Sabía eso muy bien. Cualquier persona que intentara arreglarlo fallaría. Pero las personas no nacen cruel. La vida las hizo de esa forma. Al menos, eso era lo que una de mis consejeras me dijo cuando trató de hablar conmigo sobre mi padre.

Hice un movimiento audaz lejos de West y sostuve mi cabeza en alto. La mirada dura que le disparé era mejor que cualquier palabra que se pueda decir. Afortunadamente, él entendió el mensaje, se dio la vuelta y se alejó.

Lo vi irse, preguntándome si había alguien que supiera por qué estaba actuando de esta manera. Alguien que conociera la verdad detrás de su alma cruel. Su novia no lo hacía, o no habría roto con él así. Él mantenía una confianza que atrajo las miradas, supongo que nadie notó algo más profundo.

Por más que sabía que era un pájaro de mal agüero y quise odiarlo, lo había oído hablar con su madre. Oí decirle que la amaba. Oí el dolor en su voz.

—No vayas allí —advirtió Nash a mi lado—. West no es bueno, cariño. Es uno de mis mejores amigos, pero es un veneno para chicas como tú. Él no se preocupa por nadie.

Nash no tenía que preocuparse. No iría a ninguna parte cerca de West. Habíamos estado bastante cerca una vez, y él ni siquiera parece recordar. Nuestro beso no era algo que él pensó en el fin de semana como yo.

Sin embargo, West necesitaba ser salvado. Alguien tenía que acercársele, para llegar a él. Nadie había sido capaz de salvar a mi padre, y el horror había seguido su camino de destrucción. West estaba desesperado por ayuda. Eso lo sabía. También sabía que yo no era esa persona para él. Tenía mis propios demonios para sobrevivir.

[1] Pop Warner: Campeonato infantil de fútbol Americano en Disney World

Traducción hecha por el blog con
ayuda de Marcela Hurtado.

15 comentarios:

  1. ¡Buenísima!, Gracias por subir el adelanto :)

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  2. demonios, me encanto. !Ya quiero que salga en español.! Gracias por este vistaso!! xD

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  3. Quiero massss por favor por favor por favor !!!!! 🙏🏼🙏🏼🙏🏼🙏🏼

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    1. Tal vez traduzca alguna que otra escena al azar :)

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  4. Gracias por subir este adelante nena ..... ya leí el libro, excelente aunque se desarrolla en medio del dolor de los protagonistas es muy linda la historia.... me gusto mucho..... gracias por mantenernos informados en todo acerca de esta gran escritora Ale :-)

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    1. de nada! ya quiero leer el siguiente, creo que también será desarrollada en medio del dolor :(

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  5. me encanto cuando subes el libro completo?

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    1. El foro Libros del Cielo esta encargado de traducir el libro, y no dan fechas.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Holaa!! Gracias por el adelanto, ya quiero leerlo. Te pregunto, ¿tienes el pdf en ingles? Me gustaría leerlo pero no lo encuentro; si lo tienes ¿me lo envias, por favor? Espero no molestar.

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