Adelanto de Once She Dreamed

16.11.16



Capítulo 1

—Los huevos no se recogen solos —eran las familiares palabras que mi mamá exclamó a las cinco de la mañana esta mañana mientras abría la puerta de nuestra habitación. Compartía cuarto con mis tres hermanas. Siempre había sido así. Vivíamos en una casa con solo cinco cuartos, dos de esos siendo para camas. 

Bostezando me pregunté si alguna vez podría dormir hasta tarde. Sólo por un día de mi vida tener la oportunidad de dormir pasadas las siete. Oh, qué gusto sería eso. 

—Deja de soñar despierta y ve por los huevos. Sammy Jo, ¿me escuchaste? Mamá va a comenzar a gritar en unos minutos si no están en la cocina. ¿Tengo que hacer todo aquí? —Milly era la mayor de las cuatro. Ella acababa de cumplir diecinueve este septiembre. Pensamos que ella tal vez se casaría con el chico Garner pero él desapareció para unirse a los Marines. Nadie esperó eso, especialmente Milly no lo vio venir. Como sea, creo que mamá estaba más decepcionada que Milly. Ella esperaba una boca menos que alimentar. 

—¿Estás escuchando? —Ella me gritó esta vez. 

Suspirando, cubrí otro bostezo y miré a Milly sobre mí. Ella actuaba mandona, pero la verdad es que yo sólo era once meses menor que ella. Cumpliría diecinueve en agosto. 

—Te escucho. Jesús, para con los gritos —me quejé y tosí ligeramente. 

Hazel rió detrás de mí. Volteé mi cabeza y le di un guiño a mi hermana. A los diez años Hazel era la menor y pensé que sería el bebé por siempre, papá falleció por cáncer de piel, lo que pareció haberla congelado en el tiempo. Haciendo a Hazel la bebé por siempre. Entonces, hace tres años mamá se acostó con un hombre que viajaba por el pueblo y todo lo que le dejo fue un vientre hinchado. Ahora, ninguno de nosotros deseaba algo diferente. Henry es adorado por muchos de nosotros. 

—No voy a ordeñar a la maldita vaca otra vez —Bessy dijo pisoteando, poniendo ambas de sus manos en sus caderas con todo su estilo dramático—. Lo hice la semana pasada, es el turno de alguien más. —Bessy tenía quince y era agotadora. En verdad esperaba que terminara en un escenario. Ella sería una estrella con todo ese drama que le salía tan natural. 

—Tienes miedo de las gallinas —Milly le recordó—. Ordeña a la vaca o ve a alimentar a los puercos. Dijiste que apestaban la semana pasada. Decídete y deja de maldecir como un hombre. 

Termine de recolectar los huevos y me dirigí a la casa. Esas dos discutirían sobre las vacas por varios minutos por lo menos. Cuando mamá gritara yo no quería ningún problema. Tenía planes esta noche y la necesitaba de buen humor, el mejor posible. 

—Regresa y ayuda a la pequeña Diva a ordeñar. —Milly llamó detrás de mí. 

La ignoré. Ella no era mi jefa. 

Abriendo la puerta con tela metálica entre a la cocina. La espalda de mamá estaba frente a mí mientras ella cortaba la manteca y mantequilla para ponerlos en harina y hacer panecillos. 

—¿Quieres que ponga el estofado en la olla a cocción lenta? —pregunté, tratando de ser de ayuda. Eso sí, más que de ayuda. 

—Reconozco que tenemos que hacer eso. Vilma no dijo que tan viejo era así que no quiero que se preparen mal. Fue algo lindo de ella traerlo así. Eso deja algo que decir sobre buenos vecinos. 

Tal vez buenos vecinos, pero este pueblo no era mi idea de una vida. Quería irme de Moulton. Quería irme de Alabama. A cualquier lugar excepto aquí. Había un gran mundo esperando a conocerme y mi sueño era verlo todo. O todo lo que podía en una vida.

Coloque mi cabello rubio pálido en una coleta que mantenía en mi muñeca como un hábito. La brisa matutina había enredado mi cabello. No me importaba, era de bajo mantenimiento, cepillaría los nudos más tarde. Tenía que lamer las botas a mamá para convencerla de dejarme ir con Jamie y Ben a un concierto. Esta noche en Cullman, Alabama era el festival de Rock the South y ellos tenían un boleto extra. Nunca había ido a un concierto antes. 

—Mamá, ¿a qué hora tienes que ir al trabajo? —pregunté, sacando la olla a cocción lenta, buscando cosas que necesitaban ser echas, a pesar que era trabajadora ella esperaba esto. 

—Necesito estar en la pastelería a las ocho. Sara llegó a las cinco para empezar con los pasteles de la mañana. Me tocan los cupcakes y galletas hoy. Aunque probaré un nuevo pan de banana. Esos siempre se venden bien, sin importar qué. 

Mamá trabajaba para la pastelería Sweethouse por doce años este mes. Algunas semanas ella hacía el turno de la mañana y nos dejaba con Milly para despertarnos. Esos no eran mis días favoritos. 

—Trabajas en el mostrador desde las nueve a las cuatro. Ve temprano, Sammy Jo. Dejé una lista para que Bessy y Hazel hagan en casa. Bessy necesita mantener un ojo en el estofado. La lista está en la mesa. 

—Sí, señora —respondí caminando hacia la mesa, anotando los deberes de Bessy. 

Mientras trabajaba con mamá en la pastelería, Milly iba a la escuela de cosmetología. Ella pasó sus exámenes y tenía un nuevo trabajo en el único salón del pueblo, el único que alguna vez existió. Ella no tenía que ir al trabajo hasta las diez cada mañana pero ella trabajaba hasta las siete seguido. Algunas veces pasada esa hora. No tenía idea de que había tantas cabezas que cortar, cepillar y estilizar. Apenas había más tres mil residentes en Moulton, Alabama. Cómo un salón podía mantenerse tan ocupado estaba más allá de mi imaginación. ¿A dónde iba esta gente? La pastelería estaba en la misma ruta que de Cullman a Florence. Eso le daba tráfico diario. Pero un salón de belleza en Multon, Alabama me parecía tonto. Todo lo que hacían las personas era mirarse unos a otros, en la calle, en la iglesia o en casa. Incluso si estuvieran calvos harían lo mismo. 

—¡Mamá! ¡Mamá! ¡Perdí a uana! —Henry la llamó mientras entraba por la puerta con la cara sucia, con su labio inferior salido y temblando. 

—Ve a lavarte y prepárate para el desayuno. Hay más ranas de donde vino esa. Puedes atrapar una después. —Su respuesta fue despreocupada. Hice una nota mental de ayudar a Henry a encontrar una rana después del desayuno, si no antes. 

Su labio permaneció salido mientras asentía y caminaba hacia el baño. Mamá nunca lo había tratado como un bebé, pero seguro obtenía suficiente de eso de sus hermanas. 

—¿Bessy y Hazel cuidaran a Henry hoy o irá a la pastelería con nosotras? —pregunté, tomando el salero y añadiendo sal al estofado, teniendo un mordisco de vez en cuando. 

—Bessy puede vigilarlo. Él odia estar ahí. Dice que las mujeres pellizcan sus mejillas. Hacen que coma todas las muestras. 

Él comía su peso en galletas y mamá odiaba eso. Pero no había mucho que Henry hiciera en la pastelería cuando Henry en realidad había nacido ahí. Mamá no había podido tener días libres al final de su embarazo entonces. Necesitábamos el dinero para comer. Milly y yo habíamos estado trabajando después de la escuela para ayudar pero no era suficiente. Cuando la fuente de mamá se rompió no había tiempo para llevarla al hospital. Henry había nacido en el suelo de baldosas con la ayuda de Sara y Vilma. 

Me sentí mal por mamá. Por toda la situación. Ella tuvo un bebé con sus bebés alrededor de ella, sin él padre ahí para ayudar. Después de perder a mi papá no pensé que un hombre pudiera estar a la altura de su memoria. Pero aun así... me preguntaba si mamá había estado asustada. Seguro no se veía como si lo hubiera estado. 

Ese día me hice una promesa a mí misma. No tendría un bebé en la de una pastelería sin su padre. Me casaría con un hombre que me amara y pudiera darme el mundo en pedazos. Cuando nuestro bebé naciera él estaría sosteniendo mi mano en un lugar seguro, como en un hospital en Nueva York, Chicago, Boston o tal vez Seattle, en cualquier lugar, excepto aquí.

5 comentarios:

  1. me encantooooo , ahora hay que esperar...

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  2. El libro ya está en ingles ? Osea publicado?

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    1. Sí, la segunda parte sale a fin de mes.

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  3. Me encanta, espero q pronto salga el libro en español.

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  4. Cada serie de Abby es una maravilla. Amo este blog que me permitió conocerla y transformarme en una fans. Espetó con ansias el libro.

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