Adelanto de Like A Memory

22.2.17



Prólogo

Bliss York

Fui salvada. Después de tres días sin Eli, que estaba en un campo de baloncesto, Larissa vino y me rescató. Me llevaba a la playa para que me quedara con ella por el resto de la semana. No más dar de comer a las gallinas y recoger los huevos u organizar el establo con papá. Eso era lo peor. Estaba recibiendo el bronceado de un granjero y quería la clase de bronceado en el que una línea de bikini estuviera implicado.

Eli llamó ayer y le dije lo aburrido que eran las cosas. Tenía 15 años. Este verano se suponía que sería divertido. No como todos mis otros veranos. Ayudar a papá en la granja ya no era emocionante para mí. Le dije esto a Eli y lo siguiente que supe era que su tía Larissa, que era tres años mayor que nosotros, me llamó. Le debía mucho.

Larissa se iba ir a la universidad en el otoño. Pero por ahora ella todavía vivía en casa con sus padres, que eran abuelos de Eli. Tenian una gran casa de lujo en la playa con una piscina que era para morirse. No podía esperar. Mamá estuvo de acuerdo que podía ir. Le había suplicado de rodillas mientras le entregaba el teléfono cuando Larissa llamó para preguntar. Por supuesto, ella tuvo que hablar con la mamá de Larissa pero al final ella dijo “sí” y aquí estaba yo. De pie sobre la blanca arena de la playa de Sea Breeze, Alabama. Estaba lleno de turistas y niños con cuerpos bronceados y olía como el océano y aceite de coco y me encantaba. ¡Me encantaba! Esto era lo que había soñado para mi verano. Ahora estaba aquí y vivía esta vida.

Le debía todo a Eli y encontraría una manera de agradecerle. Le encantaban mis galletas de chispas de chocolate. Pero estas parecían inadecuadas. Merecía más por este rescate. Tal vez hablaría con mi papá para que llevara de pesca a Eli. Se llevaba bien con mis hermanos y le gustaba ir a pescar en el verano en nuestro campamento de caza. Mi papá y mis hermanos nunca cazaron, pero les gustaba pescar. Eli no es de los que disparan a los ciervos tampoco, pero ama pescar.

Larissa estaba coqueteando con el salvavidas y no podía culparla. Era muy atractivo. Sonriendo con la idea de encontrar a alguien de mi edad para coquetear conmigo, deje mi toalla y me descubrí. El caliente bikini rosa que tenía cubría más de lo que la mayoría de las chicas usaban aquí. Mucho más que el de Larissa. Pero era todo lo que mi papá iba aprobar y conseguir que aprobara este casi había sido imposible.

Pensé ponerme mis audiófonos, escuchar música y disfrutar de la vista. Pero entonces cambié de opinión. Me gustaba el sonido de las olas y la gente que alrededor de donde estaba. Saqué Orgullo y Prejuicio de mi bolsa. Esta sería mi sexta vez leyéndolo. Sin duda éste era mi libro favorito.

Justo cuando estaba a punto de terminar el segundo capítulo, una sombra cayó sobre mí. Imaginé que era Larissa. Miré hacia arriba y sonreí, a punto de preguntar si ella tenía una cita caliente. Mis ojos se fijaron en un rostro familiar. Uno que era más viejo, un rostro que recordaba, de hace dos largos veranos. Un rostro que una chica jamás olvidaría. Sus ojos plateados eran impresionantes y asombrosos.

Él tenía dieciséis ahora, pero su desnudo pecho musculoso parecía de al menos dieciocho. Realmente espera que Larissa no lo viera. Su pequeño bikini y sus pechos copa D llamarían su atención realmente rápido. 

—Bliss —dijo, recordando mi nombre.

—Nate —respondí mientras me sentaba. Soñaba despierta sobre él a menudo desde que nos conocimos en esa playa cuando tenía trece. 

Sonrió como si estuviera impresionado. Como si esperara que lo recordaba, pero no estaba seguro de que lo haría.

—Me preguntaba si aún vivías por aquí —habló para después moverse y tomar asiento a mi lado. Lo hizo ver sexy y genial, justo como lo recordaba de ese verano. Él no era torpe ni se ponía de cuclillas tontamente como la mayoría hacía en la arena.

—¿Me buscaste? —pregunté. Mi corazón brincando de felicidad en mi pecho. Él en realidad quería buscarme.

—Por supuesto que lo hice. Eres mi recuerdo favorito de este lugar. Seguro como el infierno no lo es el bar de mi abuelo.

Él maldecía. Eli nunca maldecía. Mis hermanos lo hacían cuando mis padres no escuchaban, pero no lo hacían en público. Cuando estaban afuera teniendo que trabajar en la granja, maldecían por maldecir. La manera en la que Nate lo hacía parecía mucho mayor. Como si estuviera seguro de sí mismo.

—¿Por cuánto tiempo estarás en la ciudad? —pregunté específicamente queriendo parecer igual de genial como Nate hizo con su maldición. Aunque por dentro sentía algo más. Era como una niña tonta que quería gritar que él estaba aquí. Que el chico de mi sueño había regresado a Sea Breeze.

—Todo el verano. Mis padres piensan que necesito un descanso de Rosemary Beach y de mis amigos. En otras palabras, estoy siendo castigado.

—¿Castigado? —le pregunté con fascinación.

Él sonrió y me guiñó un ojo. —Una historia para otra ocasión. No hay necesidad de asustarte. Diablos, acabo de encontrarte.

¿Asustarme? Difícilmente. No me iba ir a ningún lado. De hecho, me gustaría sentarme en este lugar durante todo el verano y me negaría a irme si eso significaba que Nate Finlay estaría a mi lado.

Capítulo 1

Siete años después...

Bliss York

Baile de graduación. Yo no fui al mío. Al igual que todo lo demás en la escuela secundaria. Lo extrañé todo. No fue hasta que cumplí los diecinueve años que fui a mi primera cita real. La única experiencia que había tenido con chicos hasta entonces fue en un verano cuando tenía quince años. Lo pasé con un chico. Uno que nunca olvidaré. Él fue como todo lo demás en mi vida que había estado bien… antes del cáncer. 

A finales de octubre, después de que él había vuelto a Rosemary Beach, Florida, comencé a experimentar fatiga con fiebre. Ninguno podía ser explicado. Para el mes de noviembre ambos estaban fuera de control y me diagnosticaron leucemia. Mi mundo cambió en una visita, aquella consulta con el médico y mi familia. Y el chico que pensé que amaba lo guardé en mi memoria para adorar. Cuando estaba asustada, lo traía a mi mente, que en ese entonces era muy a menudo.

No contesté sus llamadas o respondí sus mensajes y en navidad dejó de intentarlo. ¿Qué le iba a decir? La idea de que ese chico me viera sin cabello con todos los efectos secundarios de la quimioterapia arruinaría esos recuerdos especiales del verano que pasamos juntos. Así que los conservé, pero a cambio lo perdí. De pronto todo se convirtió en sobrevivir cada día. Superando la oscuridad del cáncer que asolaba mi cuerpo. Derrotando la oscuridad del cáncer que destrozaba mi cuerpo físico. Al final, gané.

Sí, superé el cáncer. Sin embargo, dado que mi madre perdió a su padre por cáncer, mi madre sigue rondando sobre mí. Ella no me permite vivir con normalidad aunque he estado libre de cáncer durante casi cuatro años. Papá me dijo que fuera “comprensiva”. Mi madre estaba aterrorizada cuando me diagnosticaron por primera vez. Lloró mucho en aquel entonces y me abrazó. A veces me pregunto si luché tan duro para vencerlo porque no quería que mi mama se hiciera daño. No podía soportar la idea de ella sufriendo por la pérdida de un hijo.

Ahora ya tenía veintidós años, todavía vivía en casa tomando fotos del mayor de mis tres hermanos menores, Cruz. Sacando fotos de él con su cita para el baile. Vivir viéndolo era algo a lo que estaba acostumbrada. Aunque estaba lista para que eso cambiara. Me alegraba que mis hermanos tuvieran vidas normales y hubieran podido experimentar la normalidad que perdí observándolos. Cruz había hecho todas las cosas que yo no había podido hacer durante mi batalla con la leucemia. 

Ver a mi mamá y papá, especialmente mamá, ser padres de niños saludables era agradable y me encantó verlo. Los chicos renunciaron a mucho durante los años en que mi enfermedad poseyó nuestra familia. Tenían que quedarse con los amigos más cercanos de mis padres, Willow y Marcus Hardy. Mamá y papá habían vivido conmigo en el Chuldren’s Hospital de Atlanta.

Cord tenía ahora dieciséis años. Nuestros padres se habían perdido su décimo cumpleaños porque yo estaba pasando por quimioterapia ese día. Clay había cumplido ocho años ese mismo año y también habían estado ausentes por eso. Tuve suerte de que los chicos no fueran amargados. La leucemia no solo robo mi adolescencia, sino que también robo muchos de mis recuerdos. 

Recuerdos de los que mis padres deberían haber sido parte. En cambio, los chicos me hicieron tarjetas, me enviaron cajas llenas de revistas y libros, junto con las galletas que hacían con Willow.

Finalmente, como familia, habíamos entrado en equilibrio. Éramos generalmente normales ahora. Cuando tomé la última foto de Cruz y vi como mamá le besaba la mejilla, pude sonreír y saber que todo estaba bien. Estaba aquí para ver crecer a mis hermanos. Mi vida no fue corta como había temido. Me dieron una segunda oportunidad.

Me había perdido de mucho y ya era hora de dejar de perder. Mamá ya no necesitaba estar alrededor, nunca más. Estaba sana y ya era adulto. Me había quedado en casa para hacerla feliz. Ahora era tiempo de vivir la vida que debería haber estado viviendo. El que había aplazado por el bien de mi mamá. Sabía que papá entendería. Estaría triste pero lo conseguiría. Sin embargo en realidad decirles que me mudaría no iba a ser fácil. 

—Conduce con cuidado —papá llamo a Cruz. Estaba llevando el nuevo Jeep negro de papá y papá realmente amaba ese Jeep. Esta fue una de las muchas maneras en que mis padres trataron de compensar a los chicos. Sabían que se habían perdido una gran parte de su vida por mi culpa. Por lo tanto, trataron de hacer lo que no se perdían extra especial.

—¡Que te diviertas! ¡Mándame fotos! —Le grito mi madre cuando se fueron. Como si Cruz estuviera tomando fotos y enviándole mensajes a su madre. Traté de no sonreír, pero fracasé, la idea fue divertida para mí.

—Mamá, no va a tomar ninguna foto. —Cord la cortó mientras rodaba sus ojos antes de que mamá se volteara y sonrió. —Lo sé. Se lo dije a Christina. Ella lo hará. Estará encantada.

Christina era su cita y su novia. Habían estado juntos por unos tres meses. Esto era un record para él. Mi hermano fue a través de las chicas como un loco. Llamó a Christina su “novia”. Era la primera vez de Cruz.

Hadley Stone era su larga antorcha. Era un año mayor que Cruz y la hija de una estrella de rock, que resultó ser amigo de mis padres. Jax Stone había sido un ídolo adolescente importante cuando mi padre estaba en la universidad. Ahora era una leyenda del rock, aunque se casó con una mujer y se quedó con ella todos estos años. Ellos criaron a dos hijas juntos, su estabilidad lo hacía popular, porque usualmente era al revés.

Hadley, sin embargo, era diferente. Había sido protegida de la fama de Jax y no era muy social. Cada vez que teníamos una reunión con el grupo de amigos de mis padres Cruz constantemente coqueteaba con Hadley. Era gracioso y un poco triste. No le interesaba en lo más mínimo. 

Cruz normalmente tenía a cualquier chica que quisiera. Se parecía a papá a esa edad. Mamá dijo que era el vivo retrato de papá. Pero Hadley no estaba impresionada. Fue bueno para él, supongo. Cruz tenía un ego que Hadley mantenía bajo control. Necesitaba eso para mantenerlo en la tierra.

—Voy al cine con Hendrix —Cord se dirigió a la vieja camioneta Ford azul que compartía con Cruz en un horario.

—Pensé que todos ustedes habían sido expulsados del cine —le recordó mamá. Cord miró por encima de su hombro. —No en el de Mobile. Solo en el de Sea Breeze.

—No te metas en problemas —dijo papá, con su voz severa y paternal. 

Hendrix Drake y Cord no podían ir a ninguna parte y no tener problemas.

—Buena suerte con eso —respondí.

Mamá me miró preocupada. —Esos chicos Drake son un desastre

Me reí, en mi opinión, esa es la olla llamando a la tetera negra. La gente decía lo mismo de los chicos York. Los chicos de mamá eran tan malos como los chicos Drake. Es por eso que mi mejor amigo Eli Hardy y yo hemos estado refiriéndonos a los Drake y a mis hermanos como “los terribles seis”, desde poco después de su nacimiento. 

—Necesito hablar con ustedes mientras los chicos no están. —le dije a mamá y a papá. Mi hermano menor Clay se estaba pasando la noche con Keegan Drake. Necesitaba aprovechar esta oportunidad de decirles que me mudaría. La próxima semana se estaba acercando rápido. 

—Está bien —respondió mamá, estudiándome de cerca.

Papá agregó —¿Podemos hablar durante la cena?

—Claro —dije —Eso está bien. —No iba a ser fácil de cualquier manera, con o sin comida, no importaba.

—¿De qué se trata esto? ¿Te sientes bien? —Mamá de repente parecía aterrorizada. Vivía con el miedo de que mi enfermedad regresara y deseaba que no fuera así. 

—Me siento genial. No es eso.

—Te ves un poco pálida —dijo, poniendo su mano en mi frente.

—Mamá estoy bien. —por eso tenía que irme. Siempre me trataba así. La niña enferma que tenía que cuidar y proteger.

—Si crees que te estás enfermando necesitamos ver a un médico…

—Mamá, no estoy enferma —le interrumpí de nuevo.

—¿Estas segura?

—Me voy a mudar.

—Los dos de repente se congelaron. Ninguno tenía una respuesta.

Nate Finlay

¿Octavia? ¿En serio? ¿Octavia? Se estaba llamando a sí misma. Me preguntaba por qué esto me sorprendía. Octavia era brillante y también había sido bendecida con una dosis de creatividad. Una generosa debo admitir. Pero también era la única hija del fundador de Beckett Departament Store. Al igual que yo, Octavia era privilegiada, nacida en la riqueza y criada con ventaja, aunque la suya le afectaba de manera diferente.

Por eso mi madre no estaba contenta de que anunciara nuestro compromiso. A mamá no le importaba Octavia. Dijo que quería para mí, lo que ella y papá tenían pero eso no iba a suceder. Mamá pensó que tendría eso con Lila Kate. Sabía que lo estaban pensando. Tenían mi boda planeada y reservada al momento en que Lila Kate nació. Cuando se enteraron de que Lila Kate era una chica, todos empezaron a planearlo en sus cabezas. Seguro que no lo dijeron, pero seguro que lo pensaron. Todo el maldito grupo, incluso si no lo admiten. Ocatavia no era Lila Kate. No por cualquier tramo de imaginación.

El problema con Lila Kate era que nos considerábamos familia. Era como otra hermanita. Ella lo sabía y se sentía de la misma manera. Nuestras madres, sin embargo, todavía se aferraban a la esperanza y creían que todavía podíamos casarnos. Que nos uniríamos mágicamente.

Octavia encajaba. Éramos más parecidos de lo que mi madre se daba cuenta. Ambos queríamos hacer nuestra propia marca en el mundo independiente de nuestros padres conocidos. Queríamos viajar y no queríamos hijos. Ella era un poco mimada. No, en realidad Octavia estaba arruinada, pero acordamos firmar acuerdos prenupciales para proteger nuestros intereses.

Lo que mis padres tenían era raro. No he encontrado a muchos de ellos en este mundo. Claro, había crecido alrededor de familia y amigos que vivían en circunstancias similares y tenían grandes matrimonios. Pero yo no era como ellos o sus hijos. No quería establecerme en Rosemary Beach, criar y criar a mis hijos. Tampoco deseaba tardes llenas de golf seguido de la cena en el Kerrington, el club de elite de la ciudad. Quería perseguir una vida que no conocía y depender de mí mismo para ganarme la vida. Quería ser mi propio hombre.

Empuje esos pensamientos a un lado. Esa era la vida que mi madre quería para mí. No era la que yo quería y ella lo sabía, lo respetaría. Es hora de concentrarme en lo que tenía que hacer. Estaba aquí para que el envío de Octavia se trasladara mientras ella estaba en Roma comprando más. Su gran inauguración era en dos semanas. Había mucho que hacer en catorce días y tenía la intención de que iba a estar atascado. Lo único positivo era que tendría tiempo con mi abuelo mientras hacia esta mierda para Octavia. El padre de mi madre tenía un restaurante en Sea Breeze, Alabama, donde era la primera apertura de Octavia. El próximo mes los turistas vendrían y quería estar lista para ellos.

Saque las llaves de la tienda de mi bolsillo y me dirigí a la zona costera. Por supuesto, su tienda esta justo en la parte más cara de la zona. Grandpop no era nada como esto. Estaba lejos del extremo superior, nueva construcción. Su lugar tenía un carácter que no te abrumaba. El negocio de Octavia tenía limpieza y elegancia, pero no tenía una historia como la de Grandpop.

La puerta de Octavia se abrió y salió con una torre de cajas. Me detuve porque la torre se inclinaba hacia mí y justo antes de que se cayera hablé.

—Cuidado —dije antes de llegar a estabilizar el cuerpo detrás del cartón. —¿Puedes ver por dónde vas?

Escuche un chillido y entonces se vinieron abajo. Me moví para ayudar cuando mis ojos se centraron en un par que conocía muy bien. Sólo había visto unos ojos así antes y eran azules, profundos y atractivos. El largo cabello grueso y oscuro que caía por sus hombros también me era familiar. Ella era mayor y su cuerpo ahora curvado en todos los lugares correctos. Ya no tenía quince años y se había convertido en una mujer.

Bliss York había sido mi primer amor. O eso había pensado entonces. Vine a descubrir que había sido mi primer deseo, porque no tenía ni idea de cómo amar. Su rostro podía detener el tráfico y eso era sin maquillaje. Era tan natural como recordaba. Nada falso sobre ella. Su sonrisa una vez había hecho todo perfecto en mi mundo.

—Oh, lo siento. —dijo ella, calmándose mientras sus ojos escaneaban mi cara. Vi la comprensión allí. Ella se acordaba de mí. Sabía quién era yo. El chico que le había dado su primer beso. Le dije que la amaría para siempre. Entonces me fui después de un verano de lo que yo pensaba era el comienzo de siempre. Había sido un poco soñador en aquel entonces. Fue antes de darme cuenta de que las mujeres no eran tan suaves y bonitas por dentro como por fuera. Mi madre era perfecta, por dentro y por fuera, pero mi hermana pequeña Ophelia tenía una raya mal definida.

—¿Trabajas aquí? —pregunté antes de que pudiera decir mi nombre. No quería recordar ese verano. Lo había recordado demasiado tiempo. Una vez que finalmente me di cuenta de que Bliss York no era la chica perfecta, me permití olvidarla completamente.

Abrió la boca para hablar, luego lentamente asintió con la cabeza. Sabía que Octavia había contratado a alguien para ayudarla a preparar las cosas. No me habían dicho su nombre. No importaba. Eso había sido hace siete veranos y esa parte de mi pasado se quedaría ahí.

Recogí una caja caída —Soy el novio de Octavia, Nate. —Eso debería contestar sus preguntas y también llevarla a creer que no recordaba. —Llevaré estas cajas a la papelera de reciclaje.

No esperé a que me diera su nombre. Me puse a trabajar recogiendo el resto de las cajas que se cayeron. No se movió por lo que parecieron varios minutos, pero en realidad solo fueron unos breves segundos. Yo estaba tenso. No estoy seguro por qué. Si me dijera quien era y preguntaba si recordaba, todavía podía actuar como si lo hubiera olvidado. Habían pasado siete malditos años. Éramos niños en ese entonces. No lo éramos ahora. Yo era una persona diferente y estaba seguro de que ella también lo era.

—Está bien, um… gracias. —dijo ella. Quería levantar la vista y verla irse. Tomar a la mujer en la que se había convertido. Ver cuánto había cambiado su cuerpo. El primer atisbo que me había permitido había sido impresionante y quería otro. Ella había sido una belleza en aquel entonces. Ahora ella era hermosa y tendría que trabajar con esta belleza durante las próximas dos semanas. 

Mierda.

Esto solo me puede pasar a mí.

Me volví para caminar con las cajas cuando la puerta se abrió de nuevo.

—Lo siento. Olvidé decirte donde está la papelera de reciclaje. —parecía formal, nerviosa e inestable. Podría aliviar su preocupación siento honesto y aclarando la situación ahora mismo. Pero eso significaba que tenía que recordarla. La chica que había olvidado a propósito. Le había dicho que la amaba y que ella había sido la única chica a la que le había dicho eso. Vives y aprendes en la vida y yo había vivido y aprendido con Bliss York.

34 comentarios:

  1. Que hermosoooooo, graciaaas !!!������

    ResponderEliminar
  2. No me pueden hacer esto, tengo que ir a la uni y no me podré concentrar sabiendo que cuando llegue a mi casa leeré una parte de Like a Memory <3

    ResponderEliminar
  3. Masre santa!!! Juro que casi me desmayo😱.LITERALMENTE estoy temblando. Y escuchar de los hijos de todos(? Sip, eso me hizo el mejor dia que he tenido en mucho tiempo. Enserio estoy ansiosa por este libro y de verdad aprecio lo que hacen. Gracias!!

    ResponderEliminar
  4. Awwwww Muchas Gracias!!! Ya quiero leerlo!!!

    ResponderEliminar
  5. Cuando estará traducido?😢🙏

    ResponderEliminar
  6. Cuando lo publicas acá ??? #nervios #esperaeterna

    ResponderEliminar
  7. wow!!! y las historias comienzan de nuevo, siiiiiii!!!!!! muero de ganas por leerlo completo...

    ResponderEliminar
  8. Omg !!! This is amazing !!! .. Cuando sale???

    ResponderEliminar
  9. OMG!!!!! QUIERO MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS

    ResponderEliminar
  10. OPD😍😍😍
    Es perfecto💖
    Díganme que no tendré que esperar mucho para leerlo completo😟

    ResponderEliminar
  11. OMG !!! no lo puedo creer lo amo ya lo quiero leer completo admito que también quería un nate y lila kate hacían bonita pareja en mi mente ,pero bueno como nate se va casar tan chiquito esta loco es prácticamente un bebe aparte ni la quiere

    ResponderEliminar
  12. Maravilloso!!! Espero ansiosa el resto.....Gracias por el regalo.

    ResponderEliminar
  13. Ta quiero leerlo!! Gracias por el adelanto

    ResponderEliminar
  14. OMG!!!!!!! No puedo esperar para leerlo..

    ResponderEliminar
  15. Sois las mejores. Gracias,gracias infinitas por los adelantos espero con desespero el libro. Se merecen flores 💚💛💜💚💛💜💙

    ResponderEliminar
  16. Hola, cuando estará traducido en español y en PDF.

    ResponderEliminar
  17. Gracias por publicar esta pequeña parte, no puedo esperar para leer el libro.

    ResponderEliminar
  18. Ok.ok.ok.ok.ok.Esto es fantástico. Miento, esto es MARAVILLOSO.Tengo una probada pero quiero más 😍. Leer los nombres de los hijos xe todos. Leer otra vez eso, JESÚS, es volver a vivir😍😭❤

    ResponderEliminar
  19. OMG estoy temblando de la emoción ������ Es demaciado increíble ver retazos de los hijos de todo los protagonistas de la serie y como se entrecruzan ����

    A esperar la traducción ������

    ResponderEliminar
  20. Gracias 👐👐 sólo resta esperar a la traducción,pero es increíble como se van a entrelazar los universos de ambas series 😍😄😃😂
    Es lo mejor de lo mejor 👌👏😃

    ResponderEliminar
  21. me encaaaanta, gracias, gracias

    ResponderEliminar
  22. no me pueden dejar asi!!!!!!! quiero mas

    ResponderEliminar
  23. DIOS MIO! lo ameee<3.... quiero más :(.. cuando lo publican?

    ResponderEliminar
  24. Las amo. Tienen un lugar en el cielo.
    ¿Cuando lo traduciran?

    ResponderEliminar
  25. Si sabes leee en ingles, solo busca en google like a memory abbi glines online

    ResponderEliminar
  26. Ha que saga pertenece a Rosmery o Sea... o va a ser una nueva saga con todos los hijos de las dos sagas y cuando sale el libro está increíble 😍😍😍

    ResponderEliminar
  27. Muero literalmente no puedo esperar por leer más, cuando tienen el libro entero?, y la pregunta más importante porque Abbi escribe tan MARAVILLOSO, soy adicta a ella y sus libros, ya no quiero esperar más. Ya amo esta historia y de solo pensar en ella, me pongo eufórica.

    ResponderEliminar
  28. La saga se llama a Rosemary beach meets sea breeze y es de los hijos de todos😍😍😍 aunque todavía esta escribiendo sobre Rosemary, pero son historias de los padres de rush y Blair. Chicas yo tengo el libro en inglés por si lo quieren traducir y también me ofrezco como voluntaria . No sé si lo traducirá su blog o libros del cielo

    ResponderEliminar
  29. ya esta traducido el libro, ya empiezo a leer *-*

    ResponderEliminar
  30. hola, tienes el libro traducido, me lo puedes pasar. gracias.

    ResponderEliminar